Psoriasis y Eccemas en la piel

Cualquier alteración de la piel en su capacidad de barrera cutánea se traduce en una alteración dermatológica que, según la intensidad, puede evolucionar a problemas cutáneos graves.

Los eccemas cutáneos son un grupo de enfermedades en las que existe una inflamación de la piel. Se caracterizan por un picor intenso y por su gran variedad de formas clínicas, así como de causas que lo pueden producir.

Las principales patologías de la piel son la dermatitis atópica y la psoriasis.
La piel es la primera barrera cutánea de nuestro cuerpo frente a los agentes tóxicos exteriores, evita la pérdida de los fluidos corporales y mantiene constante la temperatura del organismo para el correcto funcionamiento de los órganos vitales.
El ozono posee la cualidad de ser un potente germicida, con un marcado efecto analgésico y antiinflamatorio, y actúa muy eficazmente en la inactivación o eliminación de todo tipo de microorganismos patógenos, tales como bacterias, hongos y virus.

Con la ozonoterapia modulamos la respuesta del sistema inmunitario, inhibiendo el crecimiento excesivo de las células de la epidermis y promoviendo su normal funcionalidad (la psoriasis comienza en el sistema inmune, principalmente en unas células de la sangre llamadas linfocitos).

Así pues, con su acción inmunomoduladora, está especialmente indicado en pacientes con patologías derivadas de un déficit inmunológico.

Además, su poder regenerativo activa la micro-circulación, aumentando la llegada de oxígeno a todos los tejidos tratados, activando los factores de crecimiento.

El tratamiento es muy sencillo y rápido. Las sesiones se aplican normalmente dos veces por semana. Los resultados se pueden notar desde el primer día. No tiene efectos secundarios y después del tratamiento se puede seguir con la actividad normal diaria.

Los efectos del tratamiento son positivos en un 90% de los casos aproximadamente.
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La dermatitis atópica (o eccema atópico) es una enfermedad dermatológica caracterizada por lesiones secas, escamosas, y muy pruriginosas. Las placas rojas aparecen en general entre la edad de tres meses y dos años. Aproximadamente 10% de los niños son afectados. Sus efectos suelen disminuir y desaparecer a partir de los doce años.

La dermatitis atópica sobreviene en individuos genéticamente predispuestos a sus manifestaciones (por ejemplo el asma, la rinitis alérgica, las alergias).

En el 60% de los casos, uno de los padres es atópico.
Uno de los factores predominantes en la génesis de la dermatitis atópica es la sequedad cutánea.
Las lesiones de eccema se caracterizan por la combinación de enrojecimiento (eritema), lesiones sobreelevadas (pápulas) y ocasionalmente la aparición de vesículas o escamas, según el tiempo de evolución de las lesiones.

Si nos encontramos ante una lesión aguda (que hace pocos días que ha aparecido) veremos que la piel está muy roja, caliente, con formación de vesículas de líquido transparente que, a menudo, se rompen y ocasionan la formación de costras superficiales.

Si las lesiones perduran en el tiempo, veremos que la piel afectada cada vez es más seca, engrosada y con producción de escamas. En algunos casos más crónicos, puede aparecer un engrosamiento de la piel secundaria al rascado persistente.
La psoriasis es una enfermedad que padecen 100 millones de personas en el mundo y se calcula que en España afecta al 2,3% de la población, es decir aproximadamente un millón de personas.

No es una enfermedad contagiosa ni indica una higiene descuidada, aunque sí tiene cierto componente genético que se hereda de padres a hijos.

La psoriasis puede aparecer a cualquier edad, suele hacerlo con mayor frecuencia en dos momentos de la vida, entre los veinte y los treinta años y entre los cincuenta y los sesenta años.

Las personas que padecen psoriasis pueden tener mayor riesgo de sufrir otras enfermedades como la diabetes, artritis psoriásica, enfermedades cardiovasculares y depresión, entre otros.

La psoriasis aparece en forma de brotes, con periodos de mejora entre ellos (lo que se conoce como remisión).

Existen diferentes tipos de psoriasis y un mismo paciente puede sufrir cuadros diferentes a lo largo de la evolución de su enfermedad. Se debe abordar de forma global, atendiendo no sólo a los síntomas de la piel sino también a la afectación en articulaciones, riesgo cardiovascular o repercusión que pueda tener sobre la calidad de vida del paciente.

Es importante valorar la posibilidad de una artritis psoriásica, por lo que el paciente debe informar de cualquier indicio como puede ser el dolor de espalda crónico, sobre todo durante la noche y que no desaparece con reposo, dolores en las articulaciones, inflamación los dedos o los tendones.
Los linfocitos son las células que participan en una respuesta inmunitaria específica. Se diferencian en linfocitos B y linfocitos T.

Los linfocitos B son un componente esencial del sistema inmunitario adaptativo. Suponen el 15% del total, y adquieren su inmunocompetencia en la médula ósea. Su finalidad es formar parte en la inmunidad humoral, es decir, aquella que está ocasionada por anticuerpos. Al contacto con el antígeno, puede convertirse bien en célula efectora (plasmocitos), o bien en células de memoria, las cuales estarán dispuestas ante una segunda exposición del organismo a este antígeno.

Los linfocitos T, suponen el 85% del total. Su finalidad es la inmunidad celular, es decir, aquella que está ocasionada por células. A su contacto con el antígeno pueden ser células de memoria o bien células efectoras. Son células centrales en la función y regulación del sistema inmunitario adaptativo o celular de los vertebrados. Estos atacan y destruyen células propias tumorales o infectadas. Además de tener funciones directas, como la citotoxicidad o la Citólisis, regulan el funcionamiento de su propio linaje y el de otros mediante contactos celulares y mediadores solubles, denominados citoquinas. Los linfocitos T que provienen de las células madre se originan en la médula ósea y de allí pasan al timo, donde maduran. Es por esta razón, que les llama linfocitos T.
Són organismes de dimensions microscòpiques i algunes espècies requereixen grans augments per poder ser observades, que estan molt difosos per tot tipus de mitjans naturals, fins i tot els més extrems, com les fonts termals, els llacs salats i els ambients sense gens d'oxigen. Són unicel·lulars que clàssicament pertany al regne Monera. És el regne més primitiu de tots, i agrupa les formes de vida més senzilles: els procariotes. El seu nom prové de les paraules gregues pro (abans) i karyos (nucli), és a dir, "abans del nucli", referent a la manca de membrana nuclear, principal diferència amb els organismes eucariotes.

La cèl·lula bacteriana és procariota, és a dir, no té nucli, i també li falten molts dels orgànuls que trobem en les cèl·lules dels eucariotes. Es multipliquen per divisió, i ho fan a gran velocitat quan es troben en unes condicions ambientals adequades.

El seu estudi constitueix, avui dia, una branca independent de la biologia, la bacteriologia, de gran interès industrial i mèdic.
Los hongos son un grupo de organismos que siempre se habían incluido en el mundo de los vegetales, pero que actualmente se consideran como un reino independiente por sus peculiares características: no realizan la fotosíntesis, muchos no tienen celulosa en la pared de sus células, su sustancia de reserva es el glucógeno (sustancia típica de los animales) y se reproducen por esporas. Las esporas son células reproductoras rodeadas de unas capas que las permiten resistir condiciones muy desfavorables de temperatura y humedad, pero que cuando las condiciones son buenas germinan y originan un nuevo individuo.

Desde hace mucho tiempo se les ha utilizado como fuente directa de alimento, como las setas y las trufas, así como en la fermentación de diversos productos alimenticios, tales como el vino, la cerveza o la salsa de soja. Más recientemente, se utilizan los hongos como fuente de antibióticos utilizados en la medicina.

La disciplina de la biología que estudia los hongos es la micología, ya menudo se la considera parte de la botánica, aunque los hongos son más cercanos a los animales que a las plantas.
En biología, un virus (del latín virus, «toxina» o «veneno») es un agente infeccioso microscópico que sólo puede multiplicarse dentro de las células de otros organismos.

Los virus infectan todos los tipos de organismos, desde animales y plantas, hasta bacterias y arqueas. Los virus son demasiado pequeños para poder ser observados con la ayuda de un microscopio óptico, por lo que se dice que son submicroscópicos; aunque existen excepciones entre los Virus nucleocitoplasmáticos de ADN de gran tamaño, tales como el Megavirus chilensis, el cual se logra ver a traves de microscopía óptica 1.
El sistema inmunitario (también llamado sistema inmunológico) es una red compleja de células, tejidos y órganos que funcionan en equipo para defendernos de los gérmenes. Ayuda a nuestros cuerpos a reconocer estos "invasores" y mantenerlos fuera de nuestro organismo y, si no puede, encontrarlos y deshacerse de ellos.

Si nuestro sistema inmune no funciona bien, puede causar serios problemas. El resultado puede ser enfermedades entre las que se incluyen:

- Alergia y asma: respuestas inmunes a sustancias que en general no son perjudiciales.

- Enfermedades por deficiencia inmunológica: trastornos que se producen cuando falta uno o varios de los componentes que forman el sistema inmunitario.

- Enfermedades autoinmunes: trastornos que causan que el sistema inmune ataque por error en nuestras propias células y órganos