Dietas para situaciones de enfermedades

Somos animales omnívoros, es decir, podemos tomar alimentos de origen vegetal, de origen animal y de origen mineral, en cantidades suficientes para un correcto aporte de energía y tenemos que tomar una cantidad suficiente de agua diaria.

Pero si padecemos alguna enfermedad, ya sea temporalmente o de forma crónica, se debe consultar a un profesional para que nos ayude a crear un plan de alimentación saludable.

Según nuestra experiencia es necesario preparar diferentes planes dietéticos, de manera personalizada, para enfermedades como la
diabetes
hipertensión arterial
anemia
obesidad
cardiopatías
ácido úrico
colon irritable
hernia de hiato
estreñimiento
síndrome metabólico
colesterol
hipercolesterolemia
alergias alimentarias
intolerancias alimentarias

de modo que podamos mantener unos niveles seguros y que los alimentos nos aporten los mejores beneficios para nuestra salud.
La dieta en casos de enfermedad debe establecer la ingesta de los alimentos más adecuados y saludables, en cantidades moderadas, y cumplir los horarios de comida prescritos.
Cada persona es un ser individual y tiene necesidades particulares. Esto es aplicable también a nuestra nutrición: los alimentos que son buenos para usted podrían ser nocivos para otro y causarle problemas.
Así nos encontramos los casos de las personas que tienen alergias alimentarias o bien aquellas que sufren de intolerancias alimentarias.

Por eso ayudamos a preparar una dieta basada en nuestros objetivos de salud, gustos y estilo de vida. También aconsejamos sobre las maneras de mejorar nuestros hábitos alimenticios, tales como elegir porciones que se adapten a nuestras necesidades y nivel de actividad.

Se pueden utilizar algunos enfoques diferentes para crear una dieta que ayude a mantener los niveles dentro de un rango normal.

En los planes dietéticos damos recomendaciones para poder elegir alimentos específicos para ayudar a planificar las comidas y los refrigerios. Podemos elegir una cantidad de alimentos de listas que incluyen categorías como carbohidratos, proteínas y grasas.
Por ejemplo, una porción de una categoría de este plan tendrá aproximadamente la misma cantidad de carbohidratos, proteínas, grasas y calorías (y el mismo efecto sobre el nivel de glucosa en la sangre, por ejemplo) que una porción de cualquier otro alimento de esta misma categoría. Es decir, la lista de almidones, frutas y leche incluye diferentes opciones que tienen de 12 a 15 gramos de carbohidratos.
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La diabetes se produce cuando el organismo pierde la capacidad de producir insulina o de utilizarla de manera eficaz. Se trata de una enfermedad con graves consecuencias para nuestra salud. Pero tenemos una buena noticia: hay solución, y es muy sencilla!

Debemos entender que todos nosotros controlamos los niveles de glucosa en sangre de forma automática. En cambio, la persona que es diabética debe hacerlo de forma manual. Esto quiere decir que es un poco más difícil y se necesita más dedicación, pero cuando se aprende a hacerlo bien es igual de efectivo que de manera automática.
La diabetes se ha convertido en una cuestión preocupante para la sociedad moderna. En el año 2014 ya afectaba a un 9% del total de población mundial adulta. En Cataluña, se calcula que afecta aproximadamente al 14% de la población, la mitad de la que lo desconoce. Es por esta razón que ya es considerada una auténtica epidemia de nuestro siglo.

La diabetes se produce cuando el organismo pierde la capacidad de producir insulina o de utilizarla de manera eficaz. Esto conlleva una intoxicación por glucosa que con el tiempo daña gravemente muchos órganos y sistemas.

Entre los diferentes tipos de diabetes, distinguimos la de tipo I, asociada habitualmente a una edad infantil-juvenil, que obliga al enfermo a inyectarse insulina diariamente para poder controlar los niveles de azúcar. Este tipo de diabetes no tiene una causa conocida y a estas alturas todavía no se puede hacer prevención.La mayoría de casos de diabetes, sin embargo, son del tipo II, que según la OMS, representa el 90% de los casos mundiales, y la obesidad es una de las causas principales.

Es una enfermedad silenciosa, pero que poco a poco va atacando sin que seamos conscientes. Sus efectos son muy nocivos para la salud y se resumen en que:

Aumenta el riesgo de cardiopatía, de accidente vascular cerebral o ictus
Es de las principales causas de insuficiencia renal severa
Aumenta el riesgo de úlceras de los pies.

Las principales herramientas manuales de que disponemos para su prevención y tratamiento son:
Alimentación equilibrada y saludable
Actividad física
Un cuidadoso control de la enfermedad en caso de que la padecemos.
La Hipertensión Arterial (HTA) es la elevación continuada de los datos de presión arterial (PA), tanto la sistòIica como la diastólica.

Una persona es hipertensa cuando tiene repetidamente una presión arterial igual o por encima de 140 y / o 90 mmHg.

Hay que tener presente que la Hipertensión arterial NO da síntomas pero incrementa el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares como el infarto, la embolia y la hemorragia cerebral, una enfermedad del riñón, del cerebro y de los vasos arteriales.
Bajar la presión arterial y mantener las cifras de PA a los niveles adecuados es indispensable para poder eludir los efectos nocivos de esta enfermedad.

Hay, esencialmente, tres 'herramientas' para conseguirlo:

- Reduciendo el peso. Una reducción de 4 a 5 Kg de peso ya repercute favorablemente con una disminución de la presión arterial.

- Reduciendo el consumo de sal. Es necesario controlar los alimentos más perjudiciales tales como alimentos precocinados (pastillas de caldo, patatas chips, salsas comerciales, etc.), embutidos, conservas, salazones y ahumados, así como regular el uso de la sal en el proceso de cocción y recorrer cocciones al vapor, a la plancha ...

- Realizar una actividad física regularmente. Es necesario que, de forma regular, haga un paseo a paso ligero, de 35-45 minutos, tres o más días a la semana.
Hay que considerar la obesidad como una enfermedad, con un importante factor de riesgo de otros trastornos, y sobre la que es conveniente informarse adecuadamente.

La obesidad se define como un incremento de peso, producido por un aumento de las reservas de grasa por encima del considerado normal, en función de las características individuales (altura, corpulencia, edad, sexo). Se considera que una persona es obesa cuando su IMC es superior a 30 kg/m2. (cálculo de IMC= peso (kg)/talla2 (m)

Actualmente un 15% de la población de nuestro país padece obesidad, y más de la mitad de la población tiene sobrepeso.
El tratamiento médico es el primer paso del enfermo con sobrepeso elevado y obesidad y su tratamiento es un proceso largo con diferentes fases, pero en último término, es necesario llegar a una hábitos de ingesta y consumo energético diferentes a los existentes.

La obesidad no es un simple problema estético, sino que representa una verdadera amenaza para la salud, tanto física como psíquica. Y se pueden producir diversas complicaciones, como son la hipertensión arterial, la diabetes mellitus tipo 2, el síndrome de apnea obstructiva del sueño (SAOS) y las enfermedades coronarias.

Tanto la prevención como el tratamiento se centran principalmente en tres parámetros básicos:

• La reducción o modificación de la ingesta habitual. Asesórese con profesionales sanitarios y siga tratamientos dietéticos individualizados que le permitan la pérdida progresiva de peso mediante la modificación de algunos hábitos alimenticios que luego se puedan mantener a lo largo del tiempo.

• El incremento de la actividad física, adecuada a las posibilidades individuales. Este es un aspecto muy importante. que además de contribuir a controlar el peso, es fundamental para que se mantenga sano y en forma, así como para evitar una recuperación posterior del peso.

• La motivación. Debe estar convencidos de la necesidad de reducir peso y poder evidenciar las mejoras que se producen (físicas, en la agilidad, en las analíticas, en la presión arterial ...).
Las cardiopatías son enfermedades que afectan al corazón y vasos sanguíneos. Pudiendo ser adquiridas o congénitas, agudas o crónicas y producen un sobreesfuerzo en el corazón ya que éste intentará cubrir de manera normal el gasto cardíaco requerida.

Para contrarrestar todo tipo de alteración que pueda sufrir el organismo o su actividad fisiológica, aparte del tratamiento farmacológico, se sugiere un tratamiento dietético que tiene como principal objetivo, disminuir al mínimo el esfuerzo del gasto cardíaco, además de cubrir los requerimientos energéticos y mantener en equilibrio la cantidad de agua, vitaminas, minerales y otros nutrientes.
Del mismo modo, el paciente tendrá que evitar el consumo de comidas altas en colesterol y grasas, bebidas alcohólicas y tabaco.

La alimentación juega un papel muy importante en el tratamiento de las cardiopatías. Hay que mantener hábitos alimenticios saludables y satisfactorios pues unos hábitos alimentarios inadecuados (junto con otros factores como el sedentarismo, el tabaquismo o el estrés) pueden facilitar el empeoramiento de estos trastornos.

La elección del tratamiento dietético variará de acuerdo a la edad del paciente, el estado de su aparato digestivo y el tipo de cardiopatía que presente.
Gota úrica - Decimos que una persona tiene hiperuricemia cuando sus valores de ácido úrico se encuentran por encima de la normalidad (establecida en valores de hasta 6mg / dl en mujeres y hasta 7mg / dl en hombres).

El Aumento de ácido úrico en sangre se puede dar tanto por un aumento en su producción como por una disminución de su eliminación del organismo.
Cuando la concentración de uratos en sangre supera los valores establecidos, estos precipitan, formando cristales que se acumulan en algunos tejidos.

Los principales problemas de salud producidos por el ácido úrico elevado son la deposición del ácido úrico en forma de la Artritis Gotosa (lo que conocemos como 'gota', y la Nefrolitiasis o 'piedras al riñón' de ácido úrico).

La dieta controlada en purinas, y baja en fructosa, (así como el hecho de evitar el alcohol para evitar que se produzca una disminución de la eliminación del ácido úrico del organismo), es esencial para mantener la ácido úrico a raya y evitar que aparezcan estos síntomas.
El síndrome del colon irritable (SII) es un trastorno gastrointestinal funcional, lo que significa que proviene de cambios en el funcionamiento del tracto gastrointestinal. Hay que tener en cuenta que no es una enfermedad sino varios síntomas que se presentan de manera conjunta y que pueden aparecer y desaparecer de manera reiterada, pero que estos no dañan el intestino.
El SII se caracteriza por dolor o molestia en el abdomen y cambios en el hábito intestinal, con períodos combinados de diarrees- estreñimiento.

El dolor o molestia comienza habitualmente de manera conjunta con el cambio de la frecuencia gastrointestinal, y desaparece después de ir al baño.

Otros síntomas incluyen diarrea, estreñimiento (ir al baño menos de 3 veces a la semana o tener que hacer fuerza para ir al baño), sensación de vaciado incompleto, mucosidad blanca en las deposiciones e hinchazón en el abdomen.

En la mayoría de los casos de SII estos síntomas comienzan después de comer.

Pautar una dieta para moderar la sintomatología es esencial y representa una gran mejora en estos pacientes, que muchas veces presentan también intolerancias personales a algunos alimentos o sustancias.
La hernia de hiato es una alteración muy frecuente en la población mayor de 50 años, en la que una porción del estómago se extiende a través de la apertura del diafragma (la capa muscular que separa el tórax del abdomen) . El riesgo de este problema aumenta con el sobrepeso y la obesidad.
Esta afección suele ir acompañada de regurgitación del ácido gástrico del estómago hacia el esófago, produciendo una desagradable sensación, además de dolor torácico, acidez gástrica y dificultad para la deglución en algunos casos.

Para la mejora de la sintomatología es esencial la adaptación de la dieta para reducir la grasa abdominal que presiona el diafragma y empeora la hernia, y siguiendo una dieta para prevenir el reflujo en la medida de lo posible.
El estreñimiento es un cambio en los hábitos intestinales el cual produce una disminución de la frecuencia de las deposiciones. En la mayoría de personas este suele ser leve y transitorio, pero conlleva un problema cuando se convierte en una situación crónica.
Aunque los síntomas pueden variar en función de la persona, en general este trastorno se caracteriza por un cambio (real o percibido) en el hábito intestinal debido a la disminución de la frecuencia de las deposiciones, dificultad del paso de heces muy dura o pequeña. También se puede asociar a la sensación de estar lleno o de no evacuar de forma completa.

No ir al baño cada día no se considera estreñimiento, sólo hablamos de estreñimiento cuando la frecuencia es inferior a 3 veces a la semana.

El estreñimiento no sólo es una situación molesta si no que tiene consecuencias para la salud. Por un lado el estreñimiento aumenta el riesgo de sufrir divertículos y cáncer de colon, por otra parte el hecho de hacer grandes esfuerzos para lograr evacuar, puede causar hemorroides y fisuras anales.

Gran parte de la población intenta tratar este trastorno tomando laxantes, lo que sólo es recomendable cuando se trata de un estrechamiento transitorio. En términos generales el uso de laxantes debería ser ocasional y no se recomienda su uso a largo plazo.

No se debería entrar en el hábito de tomar laxantes de forma rutinaria, y si esto se hace debe ser siempre bajo supervisión médica.

En la mayoría de los casos una dieta rica en fibra, adaptada al caso del paciente, y el restablecimiento de la flora intestinal cuando ésta está dañada, no sólo revierte el estreñimiento si no que logra regular el tráfico a largo plazo.
El paciente con síndrome metabólico presenta una asociación de factores de riesgo que aumentan la probabilidad de desarrollar enfermedades cardiovasculares, diabetes y otros problemas graves de salud.
Los criterios para diagnosticar esta enfermedad son la presencia de tres o más de los siguientes factores de riesgo:

Glucosa en sangre elevada (azúcar)
Presión arterial alta
Hipertrigliceridemia (niveles altos de triglicéridos en la sangre)
Colesterol LDL elevado, junto con un descenso del colesterol HDL
Aumento de los ácidos grasos libres
obesidad


que hacen que aumenten el riesgo de desarrollar cardiopatías, ACV (ictus), Diabetes de tipo 2, enfermedades renales, problemas de circulación ...

Aunque la causa exacta de la enfermedad no ha sido determinada, se conoce que ésta proviene de una interacción entre factores genéticos, metabólicos y ambientales.

Dentro de los factores ambientales, encontramos la obesidad abdominal, el sedentarismo, dietas hipercalóricas ricas en grasas e hidratos de carbono ... Por este motivo, el control de la dieta y los hábitos alimentarios y de ejercicio tienen un papel fundamental en el control de esta enfermedad.
La hipercolesterolemia se produce cuando la cantidad de colesterol en sangre es más elevada que la que el organismo necesita.

El colesterol es una molécula grasa que tiene un papel fundamental en el organismo, ya que forma parte de las membranas celulares de todos nuestros órganos. También tiene un papel clave en la formación de las hormonas, la vitamina D y las sales biliares.
Los niveles de colesterol en sangre provienen en un 70% de la formación en el hígado y el 30% de los alimentos. Cuando la cantidad de colesterol en sangre es superior a la que el organismo necesita, se diagnostica una hipercolesterolemia. El exceso de colesterol se deposita en las paredes arteriales y, a lo largo de los años, da lugar a la arteriosclerosis. Este hecho implica que las arterias se vuelvan más duras, rígidas y estrechas. Los depósitos incluso pueden llegar a impedir el paso de la sangre por la arteria, llegando a causar un infarto agudo de miocardio o angina, infarto cerebral o ictus isquémico, o si afecta a arterias periféricas, puede producir síndrome de claudicación intermitente: un dolor en la pantorrilla de las piernas, que se inicia al caminar y desaparece en reponer.

Tener el colesterol LDL (colesterol malo) elevado, es pues un factor de riesgo para el desarrollo de enfermedad cardiovascular. También intervienen otros factores como la hipertensión arterial, la diabetes, la obesidad o los niveles bajos de colesterol HDL (colesterol bueno). Este factor de riesgo aumenta si también tenemos hábitos de vida poco saludables como el tabaquismo, el sedentarismo o una alimentación poco equilibrada.

Mediante la dieta podemos reducir los valores de colesterol hasta un 15%, pudiendo al mismo tiempo reducir los otros factores de riesgo asociados al de enfermedad cardiovascular.
La hipercolesterolemia se produce cuando la cantidad de colesterol en sangre es más elevada que la que el organismo necesita.

El colesterol es una molécula grasa que tiene un papel fundamental en el organismo, ya que forma parte de las membranas celulares de todos nuestros órganos. También tiene un papel clave en la formación de las hormonas, la vitamina D y las sales biliares.
Los niveles de colesterol en sangre provienen en un 70% de la formación en el hígado y el 30% de los alimentos. Cuando la cantidad de colesterol en sangre es superior a la que el organismo necesita, se diagnostica una hipercolesterolemia. El exceso de colesterol se deposita en las paredes arteriales y, a lo largo de los años, da lugar a la arteriosclerosis. Este hecho implica que las arterias se vuelvan más duras, rígidas y estrechas. Los depósitos incluso pueden llegar a impedir el paso de la sangre por la arteria, llegando a causar un infarto agudo de miocardio o angina, infarto cerebral o ictus isquémico, o si afecta a arterias periféricas, puede producir síndrome de claudicación intermitente: un dolor en la pantorrilla de las piernas, que se inicia al caminar y desaparece en reponer.

Tener el colesterol LDL (colesterol malo) elevado, es pues un factor de riesgo para el desarrollo de enfermedad cardiovascular. También intervienen otros factores como la hipertensión arterial, la diabetes, la obesidad o los niveles bajos de colesterol HDL (colesterol bueno). Este factor de riesgo aumenta si también tenemos hábitos de vida poco saludables como el tabaquismo, el sedentarismo o una alimentación poco equilibrada.

Mediante la dieta podemos reducir los valores de colesterol hasta un 15%, pudiendo al mismo tiempo reducir los otros factores de riesgo asociados al de enfermedad cardiovascular.
La alergia alimentaria es aquella patología en la que un componente de un alimento desencadena una reacción inmediata con manifestaciones clínicas explícitas como, diarrea, edemas, urticaria ...
La alergia alimentaria es una respuesta inmunológica exagerada del organismo que se produce en personas hipersensibles como consecuencia de la ingestión, la inhalación o el contacto con un alimento determinado o sus derivados, o con un aditivo contenido en este alimento que para la mayoría de la población son seguros y saludables.

En algunas ocasiones las alergias alimentarias pueden provocar trastornos graves y, incluso, llegar a comprometer la vida de las personas: esto ocurre cuando se desencadena lo que se conoce como anafilaxia, un proceso de mucha gravedad que puede afectar a todo el organismo y que requiere atención médica urgente.

La única manera eficaz de prevenir las alergias alimentarias es suprimir de la dieta los alimentos que las causan, y para poder hacerlo hay que identificarlos. Por este motivo es imprescindible disponer de información detallada sobre la composición de los alimentos y, en concreto, de los ingredientes que pertenecen a los grupos de alimentos identificados como el alérgenos potenciales.
La intolerancia o sensibilidad a un alimento es la consecuencia de una reacción adversa de nuestro organismo a uno o varios alimentos. Es más complicado de detectar que una alergia y sus síntomas suelen ser moderados por lo que es frecuente que no nos demos cuenta de la intolerancia y que volvamos a ingerir los alimentos que nos perjudican dando lugar a trastornos
En general se presenta con los alimentos que más consumimos o con aquellos que más nos apetece consumir. Hay que diferenciar entre alergia e intolerancia alimentaria (por ejemplo, a la lactosa o al gluten), ya que a pesar de producir en algunos casos una sintomatología similar, la intolerancia no desencadena reacciones del sistema inmunitario o de defensa.

A diferencia de las alergias alimentarias que suelen tener reacciones intensas y repentinas, los síntomas de una intolerancia son muy diversos y en general ocurren horas o incluso días después de haber consumido el alimento. Esto hace difícil sospechar que se padece una intolerancia alimentaria.

Se pueden detectar mediante los Test de Intolerancias Alimentarias que se hacen con una simple extracción de sangre. Normalmente, las pruebas para detectar intolerancia alimentaria son prescritas por un médico, nutricionista o dietista.Las siguientes afecciones pueden tener su origen en el consumo de determinados alimentos que nuestro organismo no tolera:• Dolor de cabeza o estómago.
• Diarrea.
• Sobrepeso.
• Fatiga crónica.
• Problemas de la piel.
• Inflamación de las articulaciones.
La anemia es una situación en la que la concentración de hemoglobina o la capacidad de transportar oxígeno en la sangre es más baja de lo habitual.

La anemia puede causar una enfermedad o una mala alimentación, cuando mediante un análisis observamos que nuestra sangre transporta menos oxígeno de lo habitual, aumentando nuestra sensación de cansancio y fatiga. En la mayoría de los casos, mediante una dieta personalizada vamos a poder superar la anemia.

En problemas como la anemia es muy importante tener presente que una alimentación variada y equilibrada puede mejorar e incluso revertir la situación sin necesidad de un tratamiento farmacológico.