Alimentación y Salud

Según Wikipedia : La obesidad o adiposidad es la condición del cuerpo en la que la cantidad de grasa acumulada conlleva riesgo para la salud, reduciendo la esperanza de vida del individuo.En la Enciclopèdia Catalana se define la obesidad como la acumulación excesiva de grasa, que provoca un aumento del peso corporal. Es una enfermedad crónica multifactorial, fruto de la interacción de factores genéticos y ambientales, que se caracteriza por un exceso de grasa corporal (tejido adiposo).

NO nos escapamos de la definición de la obesidad como enfermedad. Particularmente, en nuestro país estamos alrededor del 53%de personas con exceso de peso y entre ellos, un 25% son personas con obesidad.

Seguimos con estadísticas: los riesgos para la salud y posibles complicaciones de la obesidad son muchos.
• Las personas obesas tienen un 50% más de probabilidad de riesgo de muerte que aquellas personas con peso normal (mismas edades).
•El 26% de las personas que sufren obesidad sufren también hipertensión arterial
• El 80% de los problemas con la diabetes de tipo 2, están relacionados con problemas de obesidad.
• El 70% de las enfermedades cardiovasculares (nutrición) están relacionados con problemas de obesidad.
• El 42% de las personas que padecen cáncer de mama y de colon son obesos.
• El 30% de los problemas de la vesícula biliar están relacionados con la obesidad.
• Entre un 30 a 40% en adultos y adultos mayores, y de cerca al 20 - 25% en niños portadores de obesidad y sobrepeso y, como consecuencia, de colesterol(nutrición) alto o dislipemia.

Por otro lado y para poner las cosas en su lugar: debemos diferenciar entre el tratamiento médico a seguir para rebajar este sobrepeso u obesidad y la dieta, que es lo que tenemos que llevar a cabo a largo plazo para mantener nuestro peso.

El tratamiento médico es el primer paso para abordar el cambio en nuestra vida: para rebajar peso, equilibrar niveles de colesterol, azúcar, triglicéridos etc. No existen soluciones iguales para todos. Lo más importante de todo, como cualquier tratamiento en Medicina, es una estricta indicación y una personalización absoluta de la estrategia a seguir en cada caso.

Es imprescindible un estudio previo completo con una Historia Clínica cuidadosa, analítica, exploración, datos antropométricos etc. Sólo después de este estudio, podremos determinar el protocolo de actuación. Para confeccionarlo tendremos en cuenta:

• La edad, género, estado de salud, complexión corporal, antecedentes genéticos ...
• La actividad cotidiana: Si estamos muchas horas sentados o de pie, si hacemos o no ejercicio físico, horarios de estas actividades, etc.
• El metabolismo: no todos quemamos calorías al mismo ritmo. se calcularán las que consume el cuerpo y según esto los hábitos nutricionales se deben ir adaptando en función del objetivo que tengamos en cada momento.

En nuestra opinión, un tratamiento médico para adelgazar debe cumplir unos requisitos claros:
- Durar poco tiempo.
- No pasar hambre.
- Sentirse perfectamente bien.
- Obtener resultados claros desde el primer día.
- Aprender a comer.
- No recuperar el peso después de la dieta.
- Y para hacerlo de manera fácil, debemos ser a la vez muy estrictos, estar bien mentalizados en que queremos realmente hacer un cambio y estar supervisados ​​todo el proceso por un médico con experiencia. El principio básico de un tratamiento consiste en aumentar el porcentaje de proteínas y complementos alimenticios como las vitaminas, minerales omega 3 u omega 6, que son indispensables para la vida y rebajar temporalmente el ingesta de hidratos de carbono (glúcidos) y de grasas (lípidos) que son los causantes del aumento de peso. A partir de aquí, se inicia el tratamiento de adelgazar pero perdiendo sólo grasa y no masa muscular.

Lo que llamamos dieta es el proceso posterior a este tratamiento médico y que debe durar toda la vida . Nosotros somos afortunados de contar con la dieta mediterránea, que en 2010 se le declaró Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la Unesco . De hecho, tanto la ONU como la OMS señalan, no sólo como un modelo de alimentación de calidad, saludable y sostenible, sino como un estilo de vida que implica la práctica de ejercicio físico .

Y por último, debemos tener muchas claro que si hemos entrado en un estado de sobrepeso u obesidad normalmente es porque nuestros hábitos de alimentación o de consumo de energía no están de acuerdo con lo que comemos. Así pues, si comemos más de lo que gastamos, es indudable que el sobrante se incorpora a nuestro organismo en forma de grasa acumulada en zonas antiestéticas ('michelines') o peligrosas (colesterol).

Si por el contrario una vez hemos conseguido nuestro peso ideal volvemos otra vez a comer igual que comíamos antes, será indudable que volveremos a entrar en el proceso de aumento de peso, y por tanto de aumento de riesgo de nuestra salud.


nutrición
sobrepeso

 

 

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| Política de privacidad | Fecha Actualización: 4-10-2019
La presión arterial es la fuerza que hace la sangre contra las paredes de las arterias. Cada vez que el corazón late, bombea sangre hacia las arterias. Su presión arterial estará al nivel más elevado al latir el corazón bombeando la sangre. A esto se le llama presión sistólica. Cuando el corazón está en reposo, entre un latido y otro, la presión sanguínea disminuye. A esto se le llama la presión diastólica.

En la lectura de la presión arterial se utilizan estos dos valores, las presiones sistólica y diastólica. La lectura con valores de:

120/80 o menos son normales
140/90 o más indican hipertensión arterial

Entre 120 y 139 para el número más elevado, o entre 80 y 89 para el número más bajo es prehipertensión.

La hipertensión arterial no suele tener síntomas, pero puede causar problemas serios tales como derrames cerebrales, insuficiencia cardíaca, infarto e insuficiencia renal. Usted mismo puede controlar la presión arterial mediante hábitos de vida saludables y, de ser necesario, medicamentos.
En la Enciclopèdia Catalana se define la obesidad como la acumulación excesiva de grasa, que provoca un aumento del peso corporal. Es una enfermedad crónica multifactorial, fruto de la interacción de factores genéticos y ambientales, que se caracteriza por un exceso de grasa corporal (tejido adiposo).

Segun la OMS : La obesidad y el sobrepeso se definen como una acumulación anormal o excesiva de grasa que puede ser perjudicial para la salud. Una forma simple de medir la obesidad es el índice de masa corporal (IMC), esto es el peso de una persona en kilogramos dividido por el cuadrado de la talla en metros. Una persona con un IMC igual o superior a 30 es considerada obesa y con un IMC igual o superior a 25 es considerada con sobrepeso. El sobrepeso y la obesidad son factores de riesgo para numerosas enfermedades crónicas, entre las que se incluyen la diabetes, las enfermedades cardiovasculares y el cáncer.

Seguimos con estadísticas: los riesgos para la salud y posibles complicaciones de la obesidad son muchos.

• Las personas obesas tienen un 50 por ciento más de probabilidad de riesgo de muerte que aquellas personas con peso normal (mismas edades).
• El 26% de las personas que padecen obesidad sufren también de hipertensión arterial.
• El 80% de los problemas con la diabetes de tipo 2, están relacionados con problemas de obesidad.
• El 70% de las enfermedades cardiovasculares (nutrición) están relacionados con problemas de obesidad.
• El 42% de las personas que padecen cáncer de mama y de colon son obesos.
• El 30% de los problemas de la vesícula biliar están relacionados con la obesidad.
• Entre un 30% a 40% en adultos y adultos mayores, y de cerca al 20% - 25% en niños portadores de obesidad y sobrepeso y, como consecuencia, de colesterol (nutrición) alto o dislipemia.
Debemos tener muy claro que si hemos entrado en un estado de sobrepeso u obesidad normalmente es porque nuestros hábitos de alimentación o de consumo de energía no están de acuerdo con lo que comemos. La obesidad es la acumulación excesiva de grasa, que provoca un aumento del peso corporal. Es una enfermedad crónica multifactorial, fruto de la interacción de factores genéticos y ambientales, que se caracteriza por un exceso de grasa corporal.

No nos escapamos de la definición de la obesidad como enfermedad. Particularmente, en nuestro país estamos en torno al 53% de personas con sobrepeso y entre ellos, un 25% son personas con obesidad.
La diabetes es una enfermedad en la que los niveles de glucosa (azúcar) de la sangre están muy altos. La glucosa proviene de los alimentos que consumimos. La insulina es una hormona que ayuda a que la glucosa entre en las células para suministrar energía. En la diabetes tipo 1 , el cuerpo no produce insulina. En la diabetes tipo 2 , el tipo más común, el cuerpo no produce o no usa la insulina adecuadamente. Sin suficiente insulina, la glucosa permanece en la sangre.

Con el tiempo, el exceso de glucosa en la sangre puede causar problemas serios. Puede provocar lesiones en los ojos, los riñones y los nervios. La diabetes también puede causar enfermedades cardíacas, derrames cerebrales e incluso la necesidad de amputar un miembro. Las mujeres embarazadas también pueden desarrollar diabetes, la llamada diabetes gestacional.
ver = obesidad.
El cáncer comienza en las células, que constituyen los ladrillos del cuerpo. Normalmente, el cuerpo forma células nuevas a medida que se necesitan para reemplazar las células envejecidas que mueren. Algunas veces, este proceso no resulta ser el esperado. Crecen células nuevas que no son necesarias y las células envejecidas no mueren cuando deberían. Estas células adicionales pueden formar una masa llamada tumor . Los tumores pueden ser benignos o malignos. Los tumores benignos no son cáncer, mientras que los malignos sí lo son. Las células de los tumores malignos pueden invadir los tejidos cercanos. También pueden desprenderse y diseminarse a otras partes del cuerpo.

El cáncer no se trata de una enfermedad sino de varias. Existen más de 100 tipos de cáncer. La mayoría de estos se nombran por su lugar de origen. Por ejemplo, el cáncer de pulmón comienza en el pulmón y el cáncer de pecho comienza en el pecho. La diseminación de un cáncer desde una parte del cuerpo a otra se denomina metástasis . Los síntomas y el tratamiento dependen del tipo de cáncer y del avanzada que esté la enfermedad. La mayoría de los tratamientos incluye cirugía, radiación y / o quimioterapia . Algunos también pueden incluir terapia hormonal, terapia biológica o trasplante de células madres.
La vesícula biliar es un órgano con forma de pera ubicado debajo del hígado. Almacena bilis, un líquido producido por el hígado para digerir las grasas. Cuando el estómago y el intestino digieren los alimentos, la vesícula biliar libera bilis a través de un tubo llamado conducto biliar común. Este conducto conecta a la vesícula biliar y el hígado con el intestino delgado.

Es más probable que la vesícula cause problemas si algo obstruye el flujo de bilis a través de los conductos biliares. Esto suele ocurrir con los cálculos biliares. Los cálculos se forman cuando hay sustancias en la bilis que se endurecen. Las crisis por cálculos suelen presentarse después de las comidas.

Los cálculos biliares son más comunes entre los adultos mayores, las mujeres y las personas con sobrepeso
Las dislipemias son alteraciones en la cantidad de lípidos, triglicéridos, ácidos grasos, colesterol, fosfolípidos, en la sangre.

En las sociedades occidentales, la mayoría de dislipidemias son hiperlipidemias, es decir, una elevación de los lípidos en la sangre, a menudo debido a la dieta y el estilo de vida.
Ritmos Circadianos - o - Ritmos Biológicos.

Los ritmos circadianos (del latín "circa" que es 'alrededor de' y "diem" que es 'día') son un ciclo de aproximadamente 24 horas con los inherentes procesos bioquímicos, fisiológicos o de comportamiento. Se encuentran ritmos circadianos tanto de plantas (incluyendo hongos y cianobacterias) como en animales. La cronobiología estudia este ciclo y otros de diferente duración. Estos ritmos se pueden sincronizar los ritmos ambientales que también tienen un período de 24 horas, como los ciclos de la luz y la temperatura.

Los ritmos circadianos se regulan por relojes circadianos. Antiguamente, ya se conocía la periodicidad en la salud y la enfermedad, así como la periodicidad del sueño. Hechos como la floración de las plantas, la reproducción estacional de los animales, la migración de las aves o la hibernación de algunos mamíferos y reptiles se consideraban consecuencia de la acción de factores externos y astronómicos.

Hace unos 200 años se hicieron experimentos que demostraron que los ritmos circadianos no eran respuestas pasivas al medio ambiente, sino que tenían una localización endógena dentro de cada organismo. Primero se hicieron experimentos en plantas, y más tarde ya se estudiaron los ritmos diarios de temperatura en trabajadores que hacían guardias nocturnas.

Los ritmos circadianos en los humanos son importantes para determinar los patrones de sueño y alimentación, por las actividades de todos los ejes hormonales, la regeneración celular y la actividad cerebral, entre otras funciones.

El reloj circadiano de los mamíferos se encuentra en el núcleo supraquiasmático, un grupo de neuronas del hipotálamo. Si se destruye este estructura, se eliminan completamente los ritmos circadianos. La actividad de este núcleo es modulada por factores externos, principalmente la variación de la luz. Recibe información sobre la luz externa a través de la retina de los ojos. En la retina hay un pigmento, la melanopsina, que a través del tracto retinohipotalámico lleva información al núcleo supraquiasmático. Este núcleo coge esta información sobre luz / oscuridad, la interpreta y la envía a la epífisis o glándula pineal. Esta secreta la melatonina como respuesta al estímulo, si es que éste no ha sido suprimido por la presencia de luz brillante. Es por ello que la secreción de melatonina es baja durante el día y alta por la noche.

La alteración de los ritmos circadianos tiene un efecto negativo a corto plazo. Lo que puede causar esta alteración es el jet lag de los viajes largos, el alcohol, o algunos desórdenes psiquiátricos, como el trastorno bipolar, y desórdenes del sueño, y las consecuencias de estos desórdenes pueden ser: cansancio, problemas digestivos, irritabilidad o apatía, entre otros.
Ritmos Circadianos - o - Ritmos Biológicos.

Los ritmos circadianos (del latín "circa" que es 'alrededor de' y "diem" que es 'día') son un ciclo de aproximadamente 24 horas con los inherentes procesos bioquímicos, fisiológicos o de comportamiento. Se encuentran ritmos circadianos tanto de plantas (incluyendo hongos y cianobacterias) como en animales. La cronobiología estudia este ciclo y otros de diferente duración. Estos ritmos se pueden sincronizar los ritmos ambientales que también tienen un período de 24 horas, como los ciclos de la luz y la temperatura.

Los ritmos circadianos se regulan por relojes circadianos. Antiguamente, ya se conocía la periodicidad en la salud y la enfermedad, así como la periodicidad del sueño. Hechos como la floración de las plantas, la reproducción estacional de los animales, la migración de las aves o la hibernación de algunos mamíferos y reptiles se consideraban consecuencia de la acción de factores externos y astronómicos.

Hace unos 200 años se hicieron experimentos que demostraron que los ritmos circadianos no eran respuestas pasivas al medio ambiente, sino que tenían una localización endógena dentro de cada organismo. Primero se hicieron experimentos en plantas, y más tarde ya se estudiaron los ritmos diarios de temperatura en trabajadores que hacían guardias nocturnas.

Los ritmos circadianos en los humanos son importantes para determinar los patrones de sueño y alimentación, por las actividades de todos los ejes hormonales, la regeneración celular y la actividad cerebral, entre otras funciones.

El reloj circadiano de los mamíferos se encuentra en el núcleo supraquiasmático, un grupo de neuronas del hipotálamo. Si se destruye este estructura, se eliminan completamente los ritmos circadianos. La actividad de este núcleo es modulada por factores externos, principalmente la variación de la luz. Recibe información sobre la luz externa a través de la retina de los ojos. En la retina hay un pigmento, la melanopsina, que a través del tracto retinohipotalámico lleva información al núcleo supraquiasmático. Este núcleo coge esta información sobre luz / oscuridad, la interpreta y la envía a la epífisis o glándula pineal. Esta secreta la melatonina como respuesta al estímulo, si es que éste no ha sido suprimido por la presencia de luz brillante. Es por ello que la secreción de melatonina es baja durante el día y alta por la noche.

La alteración de los ritmos circadianos tiene un efecto negativo a corto plazo. Lo que puede causar esta alteración es el jet lag de los viajes largos, el alcohol, o algunos desórdenes psiquiátricos, como el trastorno bipolar, y desórdenes del sueño, y las consecuencias de estos desórdenes pueden ser: cansancio, problemas digestivos, irritabilidad o apatía, entre otros.
El término enfermedad cardiovascular se refiere a las enfermedades del corazón y los vasos sanguíneos (arterias y venas) de todo el cuerpo, incluyendo el cerebro, el corazón, las piernas y los pulmones.

La enfermedad cardiovascular no pasa rápidamente. Con el tiempo, las arterias que llevan sangre al corazón y al cerebro se pueden bloquear con la acumulación de células de grasa y colesterol (placa).

La menor cantidad de oxígeno que llega al músculo cardíaco debido a los bloqueos en las arterias causa ataques cardíacos.

La falta de oxígeno al cerebro como consecuencia de la presencia de un coágulo de sangre o de una hemorragia cerebral por la ruptura de un vaso sanguíneo, causa un accidente cerebrovascular.
Nosotros somos afortunados de contar con la dieta mediterránea, que en 2010 se la declaró Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la Unesco. De hecho, tanto la ONU como la OMS la señalan, no sólo como un modelo de alimentación de calidad, saludable y sostenible, sino como un estilo de vida que implica la práctica de ejercicio físico.

La dieta mediterránea se basa en el consumo mayoritario de alimentos de origen vegetal, frescos y mínimamente procesados, como frutas frescas y verduras del tiempo, legumbres, frutos secos, cereales integrales, aceite de oliva virgen extra y, en menor cantidad y frecuencia, los lácteos preferentemente fermentados y el pescado, seguido de las carnes (preferentemente blancas y magras) y los huevos. El agua es la bebida principal y la más saludable.

La dieta mediterránea también se caracteriza por procurar las comidas familiares, la utilización de alimentos locales y estacionales y para potenciar las actividades culinarias y gastronómicas.
La dieta es el conjunto de hábitos alimentarios y tipos de alimentos que consume un organismo o población.

La dieta forma parte de los estilos de vida de las personas.

Nosotros somos afortunados de contar con la dieta mediterránea, que en 2010 se la declaró Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la Unesco. De hecho, tanto la ONU como la OMS la señalan, no sólo como un modelo de alimentación de calidad, saludable y sostenible, sino como un estilo de vida que implica la práctica de ejercicio físico.

En una dieta sana se valoran el conjunto de alimentos ingeridos en una jornada, e incluso en cada comida, incluyendo bebidas, golosinas, aperitivos, etc. El equilibrio de la dieta depende del conjunto de totos ellos de modo que, por ejemplo, puede incluir un alimento o plato no completo nutricionalmente, si se acompaña de otro complementario. Sus efectos positivos y negativos se dan a largo plazo, por lo que una falta o un exceso de un solo día no afecta significativamente al organismo a medio plazo, pero también que exige ser mantenida de forma continuada y durante toda la vida .
Tal y como explica la Fundación de Hipercolesterolemia Familiar, los triglicéridos “son grasas que se encuentran en determinados alimentos y también se producen en el hígado”, circulando en nuestra sangre a través de las lipoproteínas que se producen en nuestro intestino y en el hígado. Son utilizados como fuente de energía para las necesidades metabólicas de los músculos y el cerebro y se quedan en el tejido adiposo. En cambio, las funciones del colesterol son diferentes. El colesterol se encuentra en las membranas celulares y, entre otras cosas, es un elemento esencial para la fabricación de las hormonas o de la vitamina D.

Los niveles normales de los triglicéridos pueden variar dependiendo de diferentes factores, como por ejemplo la edad y el sexo de la persona. No obstante, existen unas medidas aproximadas que determinan cuál es el nivel recomendado de los triglicéridos:

Nivel normal: por debajo de los 150 mg/dL
Nivel Limítrofe alto: entre los 150 y 199 mg/dL
Nivel Alto: entre 200 y 499 mg/dL
Nivel Muy alto: por encima de 500 mg/dL

Es muy importante que llevemos un control constante de nuestro nivel de triglicéridos, ya que tener un nivel alterado de triglicéridos es un factor de riesgo en el desarrollo de enfermedades cardiovasculares.
La nutrición es la ciencia que estudia los nutrientes y otras sustancias alimenticias, y la forma en que el cuerpo las asimila.

Sólo es posible tener una idea aproximada de los complejos procesos que los nutrientes experimentan dentro del cuerpo: cómo se influyen, como se descomponen para liberarse en forma de energía y cómo son transportados y utilizados para reconstruir infinidad de tejidos especializados y mantener el estado general de salud del individuo.
En nuestra opinión, un tratamiento médico para adelgazar debe cumplir unos requisitos claros:
- Durar poco tiempo.
- No pasar hambre.
- Sentirse perfectamente bien.
- Obtener resultados claros desde el primer día.
- Aprender a comer.
- No recuperar el peso después de la dieta.
- Y para hacerlo de manera fácil, debemos ser a la vez muy estrictas, estar bien mentalizados en que queremos realmente hacer un cambio y estar supervisados todo el proceso por un médico con experiencia. El principio básico de un tratamiento consiste en aumentar el porcentaje de proteínas y complementos alimenticios como las vitaminas, minerales omega 3 u omega 6, que son indispensables para la vida y rebajar temporalmente la ingesta de hidratos de carbono (glúcidos) y de grasas (lípidos) que son los causantes del aumento de peso. A partir de aquí, se inicia el tratamiento de adelgazar pero perdiendo sólo grasa y no masa muscular.
Los hombres tienen más masa muscular que las mujeres y por ello pierden peso más rápidamente aunque comer más.

Una alimentación correcta, variada y saludable mejora nuestra salud, la masa muscular y las funciones vitales, aumenta la energía y disminuyen los factores de riesgo asociados al sobrepeso y la obesidad

Un hombre activo que haga un tipo de ejercicio el equivalente a 4-5 km al día puede perder peso siguiendo un plan de comidas suficiente para mantener altos los niveles de energía y, a la vez, controlar la ansiedad para evitar el comer en exceso. Un plan de dieta que debe incluir una variedad suficiente de alimentos para asegurar que se cubren todas las necesidades físicas y nutricionales.
La nutrición es importante para todo el mundo pero hay que dedicar un apartado especial a la nutrición de la mujer.

Se deben tener en cuenta las necesidades nutricionales provocadas por los cambios hormonales, la menstruación, el embarazo, la menopausia, la nutrición en el deporte, la dificultad en perder peso y la facilidad en ganarlo.

La mujer ha pasado de trabajar básicamente en el ámbito doméstico a asumir y compaginar la vida familiar con la profesional.

La mujer moderna vive la vida muy intensamente, con falta de descanso y de dedicarse a sí misma. Cada vez con menos tiempo libre, pero, a la vez, también preocupada por su imagen.

Las mujeres viven unos cambios metabólicos intensos y la alimentación es una aliada para paliar los efectos más negativos y favorecer los positivos.
Cuando entramos en esta etapa de la vida del organismo presenta una serie de modificaciones como la pérdida de masa muscular, la disminución de la densidad ósea y la reducción de la movilidad de las articulaciones.

Esto supone que se tengan que adaptar las dietas a la nueva condición del organismo, modificando el tipo de alimentos para que estos resulten fáciles de digerir y los aporten los nutrientes necesarios, de acuerdo con las características fisiológicas, nivel de actividad y afecciones que sufran en cada caso.

También tiene consecuencias sobre la alimentación y obtención de los nutrientes necesarios para un correcto funcionamiento de las funciones metabólicas en general.

Por ejemplo, las secreciones del estómago disminuyen, lo que retrasa la digestión y reduce la absorción de vitaminas.
La herencia genética condiciona sólo en parte como nos hacemos mayores, el resto depende en una buena medida de nosotros. Comer bien no sólo cuida nuestro aspecto y salud física, sino la mental. No podemos detener el paso de los años, pero sí el efecto que causan en nuestro organismo.

El envejecimiento biológico está directamente relacionado con procesos de oxidación molecular producidos por los radicales libres, átomos o moléculas inestables altamente reactivos que atacan los enlaces de proteínas de los tejidos.

La adopción de una serie de hábitos de vida saludables (dieta, ejercicio, cuidados estéticos) que minimicen la producción de los radicales libres, además de la toma de complementos dietéticos y farmacológicos, pueden prevenir y mitigar la oxidación. En esto se basa la medicina "antiaging".

Un tratamiento antiaging puede contemplar análisis, test de los niveles hormonales, revisiones específicas, pero, sin duda, el punto fuerte de estos programas es la dieta, que puede proveernos de manera natural de todas las sustancias antioxidantes que nuestro organismo necesita para combatir los radicales libres.
En la adolescencia la alimentación tiene una importancia vital, ya que se incrementan las necesidades de nutrientes para hacer frente a los numerosos cambios físicos, sexuales y psicológicos que experimentan en esta etapa.

Es fundamental introducir los buenos hábitos alimenticios ya desde la infancia y explicarles qué deben comer y cuántas comidas deben realizar a lo largo del día.

Sin esta aportación de energía, se podrían originar alteraciones y trastornos de salud, que se pueden prevenir fácilmente con una alimentación sana, variada y equilibrada, acompañada de un poco de ejercicio físico.

Se trata de un período bastante complicado, debido a la rapidez con que se producen los cambios físicos, psicológicos y emocionales, por lo que hay que tener un especial cuidado desde el punto de vista nutricional para evitar los problemas como anorexia o bulimia derivados de una mala alimentación.
Las varices, la celulitis y la pesadez e hinchazón de las piernas son trastornos más o menos molestos, que aunque en la mayoría de los casos no son graves, afectan a la vida de quien los padece. Todos ellos están provocados por diversas causas pero tienen un denominador común: la mala circulación de la sangre.

Y la dieta juega un papel importante tanto en la prevención de estos trastornos como en el alivio de los dolorosos síntomas.

La mala circulación es un problema frecuente. Uno de los factores que causan la aparición de problemas circulatorios es la acumulación de lípidos en las paredes de los vasos sanguíneos, si bien los motivos por los que tiene lugar un trastorno circulatorio, pueden ser diversos.

Debemos atender de diferente manera cada uno de los problemas específicos vigilando los alimentos poco adecuados para la buena circulación de la sangre, el contenido de la sal en la dieta, tomar alimentos ricos en potasio, beber suficientes líquidos y ejercitar el movimiento de las piernas de manera habitual.
El cuerpo de una mujer atraviesa varios cambios para acomodar el embarazo del nuevo hijo.

Durante los primeros meses, su cuerpo produce una importante cantidad de hormonas que provoca efectos secundarios. Para no afectar su estado nutricional, se deben consumir alimentos ricos en nutrientes para el óptimo desarrollo del nuevo hijo.

En otros momentos del embarazo, cuando el feto todavía es pequeño, ciertos cambios causan que la madre almacene grasa y nutrientes. El desarrollo de estas reservas se lleva a cabo pronto para que estén disponibles para sustentar el rápido aumento de peso que pasará más tarde. Una consecuencia directa es que algunas mujeres sienten que "se están engordando" en vez de estar embarazadas. Generalmente estas reservas se localizan en los muslos, los pechos y el tronco del cuerpo.

Una dieta saludable en el embarazo debe caracterizarse por la variedad de alimentos y la adecuada toma de líquidos. No pueden faltar en esta etapa alimentos básicos como los lácteos, hortalizas pescado, huevos, carnes, legumbres, etc. que son los encargados de aportar los micronutrientes necesarios para la correcta evolución del feto y la perfecta salud de la madre sin que por ello acumule más peso del necesario. Si es conveniente se puede valorar la prescripción de vitaminas y minerales y otros micronutrientes como hierro, calcio y alimentos ricos en ácido fólico.
El cuerpo femenino en esta etapa de la vida experimenta una serie de trastornos orgánicos consecuencia directa de la falta de estrógenos (hormonas sexuales femeninas).

Entre otros síntomas lo más significativo y general se da por el aumento de peso en torno a los 3-6 kilos como mínimo.

Y dado que el aumento de peso se traduce en aumento de grasa y éste se distribuye principalmente en la región abdominal, esto supone un riesgo añadido de sufrir accidentes vasculares. También debe prestar atención a la descalcificación de los huesos. El deterioro óseo favorece el desarrollo y aparición de la osteoporosis.

Si no hay complicaciones o enfermedades asociadas durante este periodo, la alimentación deberá seguir los patrones de dieta equilibrada en función de aspectos individuales como la edad, el tamaño y la actividad física, entre otros. Se deberá vigilar especialmente en cuanto a dar prioridad a los vegetales, frutas, verduras, cuidar de la calidad y la cantidad de la grasa, cuidar la proporción adecuada de calcio y mantener una hidratación apropiada.

Es muy importante distribuir la alimentación total diaria en 4 o 5 comidas ligeras y practicar ejercicio.
Una buena alimentación no convertirá a un atleta mediocre en un campeón, pero unas malas pautas de nutrición y suplementación pueden convertir a un potencial campeón en un atleta mediocre
La nutrición deportiva es esencial no sólo en los atletas profesionales o de élite, si no en todas aquellas personas que practican deporte de manera habitual.

La complementación del ejercicio con la dieta nos permite evitar déficits nutricionales. Hay que tener en cuenta que los deportistas tienen aumentadas sus necesidades energéticas así como la de algunos micronutrientes como las vitaminas y minerales antioxidants.D'altra lado, una correcta planificación nutricional antes, durante y después del ejercicio es esencial para obtener el mejor rendimiento, minimizar la fatiga muscular, evitar la deshidratación y disminuir al máximo el riesgo de lesión.

Los programas nutricionales de CEMU son completamente personalizados ya que hay que tener en cuenta las características personales del deportista, su composición corporal, el tipo de ejercicio que realiza y los horarios de las comidas y los entrenamientos.

Para profundizar mejor en la capacidad de los deportistas, tenemos un Laboratorio de Fisiología donde se realizan estudios metabólicos y otras pruebas de esfuerzo.
La diabetes se produce cuando el organismo pierde la capacidad de producir insulina o de utilizarla de manera eficaz. Se trata de una enfermedad con graves consecuencias para nuestra salud. Pero tenemos una buena noticia: hay solución, y es muy sencilla!

Debemos entender que todos nosotros controlamos los niveles de glucosa en sangre de forma automática. En cambio, la persona que es diabética debe hacerlo de forma manual. Esto quiere decir que es un poco más difícil y se necesita más dedicación, pero cuando se aprende a hacerlo bien es igual de efectivo que de manera automática.
La diabetes se ha convertido en una cuestión preocupante para la sociedad moderna. En el año 2014 ya afectaba a un 9% del total de población mundial adulta. En Cataluña, se calcula que afecta aproximadamente al 14% de la población, la mitad de la que lo desconoce. Es por esta razón que ya es considerada una auténtica epidemia de nuestro siglo.

La diabetes se produce cuando el organismo pierde la capacidad de producir insulina o de utilizarla de manera eficaz. Esto conlleva una intoxicación por glucosa que con el tiempo daña gravemente muchos órganos y sistemas.

Entre los diferentes tipos de diabetes, distinguimos la de tipo I, asociada habitualmente a una edad infantil-juvenil, que obliga al enfermo a inyectarse insulina diariamente para poder controlar los niveles de azúcar. Este tipo de diabetes no tiene una causa conocida y a estas alturas todavía no se puede hacer prevención.La mayoría de casos de diabetes, sin embargo, son del tipo II, que según la OMS, representa el 90% de los casos mundiales, y la obesidad es una de las causas principales.

Es una enfermedad silenciosa, pero que poco a poco va atacando sin que seamos conscientes. Sus efectos son muy nocivos para la salud y se resumen en que:

Aumenta el riesgo de cardiopatía, de accidente vascular cerebral o ictus
Es de las principales causas de insuficiencia renal severa
Aumenta el riesgo de úlceras de los pies.

Las principales herramientas manuales de que disponemos para su prevención y tratamiento son:
Alimentación equilibrada y saludable
Actividad física
Un cuidadoso control de la enfermedad en caso de que la padecemos.
La Hipertensión Arterial (HTA) es la elevación continuada de los datos de presión arterial (PA), tanto la sistòIica como la diastólica.

Una persona es hipertensa cuando tiene repetidamente una presión arterial igual o por encima de 140 y / o 90 mmHg.

Hay que tener presente que la Hipertensión arterial NO da síntomas pero incrementa el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares como el infarto, la embolia y la hemorragia cerebral, una enfermedad del riñón, del cerebro y de los vasos arteriales.
Bajar la presión arterial y mantener las cifras de PA a los niveles adecuados es indispensable para poder eludir los efectos nocivos de esta enfermedad.

Hay, esencialmente, tres 'herramientas' para conseguirlo:

- Reduciendo el peso. Una reducción de 4 a 5 Kg de peso ya repercute favorablemente con una disminución de la presión arterial.

- Reduciendo el consumo de sal. Es necesario controlar los alimentos más perjudiciales tales como alimentos precocinados (pastillas de caldo, patatas chips, salsas comerciales, etc.), embutidos, conservas, salazones y ahumados, así como regular el uso de la sal en el proceso de cocción y recorrer cocciones al vapor, a la plancha ...

- Realizar una actividad física regularmente. Es necesario que, de forma regular, haga un paseo a paso ligero, de 35-45 minutos, tres o más días a la semana.
Hay que considerar la obesidad como una enfermedad, con un importante factor de riesgo de otros trastornos, y sobre la que es conveniente informarse adecuadamente.

La obesidad se define como un incremento de peso, producido por un aumento de las reservas de grasa por encima del considerado normal, en función de las características individuales (altura, corpulencia, edad, sexo). Se considera que una persona es obesa cuando su IMC es superior a 30 kg/m2. (cálculo de IMC= peso (kg)/talla2 (m)

Actualmente un 15% de la población de nuestro país padece obesidad, y más de la mitad de la población tiene sobrepeso.
El tratamiento médico es el primer paso del enfermo con sobrepeso elevado y obesidad y su tratamiento es un proceso largo con diferentes fases, pero en último término, es necesario llegar a una hábitos de ingesta y consumo energético diferentes a los existentes.

La obesidad no es un simple problema estético, sino que representa una verdadera amenaza para la salud, tanto física como psíquica. Y se pueden producir diversas complicaciones, como son la hipertensión arterial, la diabetes mellitus tipo 2, el síndrome de apnea obstructiva del sueño (SAOS) y las enfermedades coronarias.

Tanto la prevención como el tratamiento se centran principalmente en tres parámetros básicos:

• La reducción o modificación de la ingesta habitual. Asesórese con profesionales sanitarios y siga tratamientos dietéticos individualizados que le permitan la pérdida progresiva de peso mediante la modificación de algunos hábitos alimenticios que luego se puedan mantener a lo largo del tiempo.

• El incremento de la actividad física, adecuada a las posibilidades individuales. Este es un aspecto muy importante. que además de contribuir a controlar el peso, es fundamental para que se mantenga sano y en forma, así como para evitar una recuperación posterior del peso.

• La motivación. Debe estar convencidos de la necesidad de reducir peso y poder evidenciar las mejoras que se producen (físicas, en la agilidad, en las analíticas, en la presión arterial ...).
Las cardiopatías son enfermedades que afectan al corazón y vasos sanguíneos. Pudiendo ser adquiridas o congénitas, agudas o crónicas y producen un sobreesfuerzo en el corazón ya que éste intentará cubrir de manera normal el gasto cardíaco requerida.

Para contrarrestar todo tipo de alteración que pueda sufrir el organismo o su actividad fisiológica, aparte del tratamiento farmacológico, se sugiere un tratamiento dietético que tiene como principal objetivo, disminuir al mínimo el esfuerzo del gasto cardíaco, además de cubrir los requerimientos energéticos y mantener en equilibrio la cantidad de agua, vitaminas, minerales y otros nutrientes.
Del mismo modo, el paciente tendrá que evitar el consumo de comidas altas en colesterol y grasas, bebidas alcohólicas y tabaco.

La alimentación juega un papel muy importante en el tratamiento de las cardiopatías. Hay que mantener hábitos alimenticios saludables y satisfactorios pues unos hábitos alimentarios inadecuados (junto con otros factores como el sedentarismo, el tabaquismo o el estrés) pueden facilitar el empeoramiento de estos trastornos.

La elección del tratamiento dietético variará de acuerdo a la edad del paciente, el estado de su aparato digestivo y el tipo de cardiopatía que presente.
Gota úrica - Decimos que una persona tiene hiperuricemia cuando sus valores de ácido úrico se encuentran por encima de la normalidad (establecida en valores de hasta 6mg / dl en mujeres y hasta 7mg / dl en hombres).

El Aumento de ácido úrico en sangre se puede dar tanto por un aumento en su producción como por una disminución de su eliminación del organismo.
Cuando la concentración de uratos en sangre supera los valores establecidos, estos precipitan, formando cristales que se acumulan en algunos tejidos.

Los principales problemas de salud producidos por el ácido úrico elevado son la deposición del ácido úrico en forma de la Artritis Gotosa (lo que conocemos como 'gota', y la Nefrolitiasis o 'piedras al riñón' de ácido úrico).

La dieta controlada en purinas, y baja en fructosa, (así como el hecho de evitar el alcohol para evitar que se produzca una disminución de la eliminación del ácido úrico del organismo), es esencial para mantener la ácido úrico a raya y evitar que aparezcan estos síntomas.
El síndrome del colon irritable (SII) es un trastorno gastrointestinal funcional, lo que significa que proviene de cambios en el funcionamiento del tracto gastrointestinal. Hay que tener en cuenta que no es una enfermedad sino varios síntomas que se presentan de manera conjunta y que pueden aparecer y desaparecer de manera reiterada, pero que estos no dañan el intestino.
El SII se caracteriza por dolor o molestia en el abdomen y cambios en el hábito intestinal, con períodos combinados de diarrees- estreñimiento.

El dolor o molestia comienza habitualmente de manera conjunta con el cambio de la frecuencia gastrointestinal, y desaparece después de ir al baño.

Otros síntomas incluyen diarrea, estreñimiento (ir al baño menos de 3 veces a la semana o tener que hacer fuerza para ir al baño), sensación de vaciado incompleto, mucosidad blanca en las deposiciones e hinchazón en el abdomen.

En la mayoría de los casos de SII estos síntomas comienzan después de comer.

Pautar una dieta para moderar la sintomatología es esencial y representa una gran mejora en estos pacientes, que muchas veces presentan también intolerancias personales a algunos alimentos o sustancias.
La hernia de hiato es una alteración muy frecuente en la población mayor de 50 años, en la que una porción del estómago se extiende a través de la apertura del diafragma (la capa muscular que separa el tórax del abdomen) . El riesgo de este problema aumenta con el sobrepeso y la obesidad.
Esta afección suele ir acompañada de regurgitación del ácido gástrico del estómago hacia el esófago, produciendo una desagradable sensación, además de dolor torácico, acidez gástrica y dificultad para la deglución en algunos casos.

Para la mejora de la sintomatología es esencial la adaptación de la dieta para reducir la grasa abdominal que presiona el diafragma y empeora la hernia, y siguiendo una dieta para prevenir el reflujo en la medida de lo posible.
El estreñimiento es un cambio en los hábitos intestinales el cual produce una disminución de la frecuencia de las deposiciones. En la mayoría de personas este suele ser leve y transitorio, pero conlleva un problema cuando se convierte en una situación crónica.
Aunque los síntomas pueden variar en función de la persona, en general este trastorno se caracteriza por un cambio (real o percibido) en el hábito intestinal debido a la disminución de la frecuencia de las deposiciones, dificultad del paso de heces muy dura o pequeña. También se puede asociar a la sensación de estar lleno o de no evacuar de forma completa.

No ir al baño cada día no se considera estreñimiento, sólo hablamos de estreñimiento cuando la frecuencia es inferior a 3 veces a la semana.

El estreñimiento no sólo es una situación molesta si no que tiene consecuencias para la salud. Por un lado el estreñimiento aumenta el riesgo de sufrir divertículos y cáncer de colon, por otra parte el hecho de hacer grandes esfuerzos para lograr evacuar, puede causar hemorroides y fisuras anales.

Gran parte de la población intenta tratar este trastorno tomando laxantes, lo que sólo es recomendable cuando se trata de un estrechamiento transitorio. En términos generales el uso de laxantes debería ser ocasional y no se recomienda su uso a largo plazo.

No se debería entrar en el hábito de tomar laxantes de forma rutinaria, y si esto se hace debe ser siempre bajo supervisión médica.

En la mayoría de los casos una dieta rica en fibra, adaptada al caso del paciente, y el restablecimiento de la flora intestinal cuando ésta está dañada, no sólo revierte el estreñimiento si no que logra regular el tráfico a largo plazo.
El paciente con síndrome metabólico presenta una asociación de factores de riesgo que aumentan la probabilidad de desarrollar enfermedades cardiovasculares, diabetes y otros problemas graves de salud.
Los criterios para diagnosticar esta enfermedad son la presencia de tres o más de los siguientes factores de riesgo:

Glucosa en sangre elevada (azúcar)
Presión arterial alta
Hipertrigliceridemia (niveles altos de triglicéridos en la sangre)
Colesterol LDL elevado, junto con un descenso del colesterol HDL
Aumento de los ácidos grasos libres
obesidad


que hacen que aumenten el riesgo de desarrollar cardiopatías, ACV (ictus), Diabetes de tipo 2, enfermedades renales, problemas de circulación ...

Aunque la causa exacta de la enfermedad no ha sido determinada, se conoce que ésta proviene de una interacción entre factores genéticos, metabólicos y ambientales.

Dentro de los factores ambientales, encontramos la obesidad abdominal, el sedentarismo, dietas hipercalóricas ricas en grasas e hidratos de carbono ... Por este motivo, el control de la dieta y los hábitos alimentarios y de ejercicio tienen un papel fundamental en el control de esta enfermedad.
La hipercolesterolemia se produce cuando la cantidad de colesterol en sangre es más elevada que la que el organismo necesita.

El colesterol es una molécula grasa que tiene un papel fundamental en el organismo, ya que forma parte de las membranas celulares de todos nuestros órganos. También tiene un papel clave en la formación de las hormonas, la vitamina D y las sales biliares.
Los niveles de colesterol en sangre provienen en un 70% de la formación en el hígado y el 30% de los alimentos. Cuando la cantidad de colesterol en sangre es superior a la que el organismo necesita, se diagnostica una hipercolesterolemia. El exceso de colesterol se deposita en las paredes arteriales y, a lo largo de los años, da lugar a la arteriosclerosis. Este hecho implica que las arterias se vuelvan más duras, rígidas y estrechas. Los depósitos incluso pueden llegar a impedir el paso de la sangre por la arteria, llegando a causar un infarto agudo de miocardio o angina, infarto cerebral o ictus isquémico, o si afecta a arterias periféricas, puede producir síndrome de claudicación intermitente: un dolor en la pantorrilla de las piernas, que se inicia al caminar y desaparece en reponer.

Tener el colesterol LDL (colesterol malo) elevado, es pues un factor de riesgo para el desarrollo de enfermedad cardiovascular. También intervienen otros factores como la hipertensión arterial, la diabetes, la obesidad o los niveles bajos de colesterol HDL (colesterol bueno). Este factor de riesgo aumenta si también tenemos hábitos de vida poco saludables como el tabaquismo, el sedentarismo o una alimentación poco equilibrada.

Mediante la dieta podemos reducir los valores de colesterol hasta un 15%, pudiendo al mismo tiempo reducir los otros factores de riesgo asociados al de enfermedad cardiovascular.
La hipercolesterolemia se produce cuando la cantidad de colesterol en sangre es más elevada que la que el organismo necesita.

El colesterol es una molécula grasa que tiene un papel fundamental en el organismo, ya que forma parte de las membranas celulares de todos nuestros órganos. También tiene un papel clave en la formación de las hormonas, la vitamina D y las sales biliares.
Los niveles de colesterol en sangre provienen en un 70% de la formación en el hígado y el 30% de los alimentos. Cuando la cantidad de colesterol en sangre es superior a la que el organismo necesita, se diagnostica una hipercolesterolemia. El exceso de colesterol se deposita en las paredes arteriales y, a lo largo de los años, da lugar a la arteriosclerosis. Este hecho implica que las arterias se vuelvan más duras, rígidas y estrechas. Los depósitos incluso pueden llegar a impedir el paso de la sangre por la arteria, llegando a causar un infarto agudo de miocardio o angina, infarto cerebral o ictus isquémico, o si afecta a arterias periféricas, puede producir síndrome de claudicación intermitente: un dolor en la pantorrilla de las piernas, que se inicia al caminar y desaparece en reponer.

Tener el colesterol LDL (colesterol malo) elevado, es pues un factor de riesgo para el desarrollo de enfermedad cardiovascular. También intervienen otros factores como la hipertensión arterial, la diabetes, la obesidad o los niveles bajos de colesterol HDL (colesterol bueno). Este factor de riesgo aumenta si también tenemos hábitos de vida poco saludables como el tabaquismo, el sedentarismo o una alimentación poco equilibrada.

Mediante la dieta podemos reducir los valores de colesterol hasta un 15%, pudiendo al mismo tiempo reducir los otros factores de riesgo asociados al de enfermedad cardiovascular.
La alergia alimentaria es aquella patología en la que un componente de un alimento desencadena una reacción inmediata con manifestaciones clínicas explícitas como, diarrea, edemas, urticaria ...
La alergia alimentaria es una respuesta inmunológica exagerada del organismo que se produce en personas hipersensibles como consecuencia de la ingestión, la inhalación o el contacto con un alimento determinado o sus derivados, o con un aditivo contenido en este alimento que para la mayoría de la población son seguros y saludables.

En algunas ocasiones las alergias alimentarias pueden provocar trastornos graves y, incluso, llegar a comprometer la vida de las personas: esto ocurre cuando se desencadena lo que se conoce como anafilaxia, un proceso de mucha gravedad que puede afectar a todo el organismo y que requiere atención médica urgente.

La única manera eficaz de prevenir las alergias alimentarias es suprimir de la dieta los alimentos que las causan, y para poder hacerlo hay que identificarlos. Por este motivo es imprescindible disponer de información detallada sobre la composición de los alimentos y, en concreto, de los ingredientes que pertenecen a los grupos de alimentos identificados como el alérgenos potenciales.
La intolerancia o sensibilidad a un alimento es la consecuencia de una reacción adversa de nuestro organismo a uno o varios alimentos. Es más complicado de detectar que una alergia y sus síntomas suelen ser moderados por lo que es frecuente que no nos demos cuenta de la intolerancia y que volvamos a ingerir los alimentos que nos perjudican dando lugar a trastornos
En general se presenta con los alimentos que más consumimos o con aquellos que más nos apetece consumir. Hay que diferenciar entre alergia e intolerancia alimentaria (por ejemplo, a la lactosa o al gluten), ya que a pesar de producir en algunos casos una sintomatología similar, la intolerancia no desencadena reacciones del sistema inmunitario o de defensa.

A diferencia de las alergias alimentarias que suelen tener reacciones intensas y repentinas, los síntomas de una intolerancia son muy diversos y en general ocurren horas o incluso días después de haber consumido el alimento. Esto hace difícil sospechar que se padece una intolerancia alimentaria.

Se pueden detectar mediante los Test de Intolerancias Alimentarias que se hacen con una simple extracción de sangre. Normalmente, las pruebas para detectar intolerancia alimentaria son prescritas por un médico, nutricionista o dietista.Las siguientes afecciones pueden tener su origen en el consumo de determinados alimentos que nuestro organismo no tolera:• Dolor de cabeza o estómago.
• Diarrea.
• Sobrepeso.
• Fatiga crónica.
• Problemas de la piel.
• Inflamación de las articulaciones.
Una dieta sana es una dieta que sea saludable, es decir que no dañe la salud del individuo que la sigue.
Una dieta equilibrada es aquella que nos aporta todos los nutrientes que necesitamos para el funcionamiento óptimo de nuestro organismo.
La anemia es una situación en la que la concentración de hemoglobina o la capacidad de transportar oxígeno en la sangre es más baja de lo habitual.

La anemia puede causar una enfermedad o una mala alimentación, cuando mediante un análisis observamos que nuestra sangre transporta menos oxígeno de lo habitual, aumentando nuestra sensación de cansancio y fatiga. En la mayoría de los casos, mediante una dieta personalizada vamos a poder superar la anemia.

En problemas como la anemia es muy importante tener presente que una alimentación variada y equilibrada puede mejorar e incluso revertir la situación sin necesidad de un tratamiento farmacológico.
El colesterol es una sustancia presente en los tejidos animales exclusivamente, por lo que no se encuentra en vegetales ni sus derivados.

El organismo utiliza el colesterol como materia prima para la síntesis de membranas celulares, sales biliares y vitaminas y hormonas fundamentales para la vida de nuestras células.

El colesterol circula ligado a diferentes lipoproteínas de nuestra sangre, donde podemos distinguir a grandes rasgos, un colesterol bueno que es el HDL, y un colesterol malo llamado LDL. El HDL ayuda a limpiar la pared interna de los vasos arteriales, y las LDL son las que favorecen el depósito y generación de la placa de ateroma que termina por obstruir las arterias.

El niveles de colesterol LDL, se ha demostrado fehacientemente, se asocian a mayor riesgo de enfermedad cardiovascular especialmente infarto, y por otro lado las HDL tendrían un papel protector de estas patologías que en nuestro país representan la primera causa de muerte, y donde cada vez más adultos jóvenes, y también adolescentes y niños se ha visto son portadores de esta enfermedad y de sus riesgos.
La hiperglucemia es el término técnico que utilizamos para referirnos a los altos niveles de azúcar en la sangre. El alto nivel de glucemia aparece cuando el organismo no cuenta con la suficiente cantidad de insulina o cuando la cantidad de insulina es muy escasa. La hiperglucemia también se presenta cuando el organismo no puede utilizar la insulina adecuadamente.
La Hipertensión Arterial (HTA) es la elevación continuada de los datos de presión arterial (PA), tanto la sistòIica como la diastólica.

Una persona es hipertensa cuando tiene repetidamente una presión arterial igual o por encima de 140 y / o 90 mmHg.

Hay que tener presente que la Hipertensión arterial NO da síntomas pero incrementa el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares como el infarto, la embolia y la hemorragia cerebral, una enfermedad del riñón, del cerebro y de los vasos arteriales.
Bajar la presión arterial y mantener las cifras de PA a los niveles adecuados es indispensable para poder eludir los efectos nocivos de esta enfermedad.

Hay, esencialmente, tres 'herramientas' para conseguirlo:

- Reduciendo el peso. Una reducción de 4 a 5 Kg de peso ya repercute favorablemente con una disminución de la presión arterial.

- Reduciendo el consumo de sal. Es necesario controlar los alimentos más perjudiciales tales como alimentos precocinados (pastillas de caldo, patatas chips, salsas comerciales, etc.), embutidos, conservas, salazones y ahumados, así como regular el uso de la sal en el proceso de cocción y recorrer cocciones al vapor, a la plancha ...

- Realizar una actividad física regularmente. Es necesario que, de forma regular, haga un paseo a paso ligero, de 35-45 minutos, tres o más días a la semana.
La hipercolesterolemia se produce cuando la cantidad de colesterol en sangre es más elevada que la que el organismo necesita.

El colesterol es una molécula grasa que tiene un papel fundamental en el organismo, ya que forma parte de las membranas celulares de todos nuestros órganos. También tiene un papel clave en la formación de las hormonas, la vitamina D y las sales biliares.
Los niveles de colesterol en sangre provienen en un 70% de la formación en el hígado y el 30% de los alimentos. Cuando la cantidad de colesterol en sangre es superior a la que el organismo necesita, se diagnostica una hipercolesterolemia. El exceso de colesterol se deposita en las paredes arteriales y, a lo largo de los años, da lugar a la arteriosclerosis. Este hecho implica que las arterias se vuelvan más duras, rígidas y estrechas. Los depósitos incluso pueden llegar a impedir el paso de la sangre por la arteria, llegando a causar un infarto agudo de miocardio o angina, infarto cerebral o ictus isquémico, o si afecta a arterias periféricas, puede producir síndrome de claudicación intermitente: un dolor en la pantorrilla de las piernas, que se inicia al caminar y desaparece en reponer.

Tener el colesterol LDL (colesterol malo) elevado, es pues un factor de riesgo para el desarrollo de enfermedad cardiovascular. También intervienen otros factores como la hipertensión arterial, la diabetes, la obesidad o los niveles bajos de colesterol HDL (colesterol bueno). Este factor de riesgo aumenta si también tenemos hábitos de vida poco saludables como el tabaquismo, el sedentarismo o una alimentación poco equilibrada.

Mediante la dieta podemos reducir los valores de colesterol hasta un 15%, pudiendo al mismo tiempo reducir los otros factores de riesgo asociados al de enfermedad cardiovascular.
El sobrepeso y la obesidad se definen como un exceso de peso corporal, producido por un aumento de las reservas de grasa por encima del considerado normal, en función de las características individuales (altura, corpulencia, edad y sexo).

La diferencia entre uno y otro término es el grado de exceso de peso, que es menor en el sobrepeso. Dicho de otro modo, las personas con sobrepeso pueden no tener obesidad, mientras que las personas obesas siempre tienen sobrepeso.

El peso normal o peso saludable es aquel que permite mantener un buen estado de salud y disfrutar de una buena calidad de vida. Se calcula en función de las características (edad, sexo o complexión) de cada persona.

El exceso de peso aumenta el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, diabetes, trastornos del aparato locomotor y algunos tipos de cáncer, entre otros problemas de salud, y puede llegar a producir discapacidad.

Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en el año 2016 el sobrepeso y la obesidad afectaban más de 1.900 millones de personas adultas (de 18 años o más) y más de 340 millones de niños y adolescentes ( de 5 a 19 años).

En cuanto a nuestro territorio, la Encuesta de Salud de Cataluña 2016 revela que la mitad de la población de 18 a 74 años y el 36,3% de la población de 6 a 12 años tiene sobrepeso.

El aumento de la obesidad es tan alarmante en las últimas décadas que la OMS ha llegado a considerar este trastorno como la epidemia del siglo XXI.